La teoría materialista olvida que son los hombres, precisamente, los que hacen que cambien las circunstancias y que el propio educador necesita ser educado. Conduce, pues, forzosamente, a la división de la sociedad en dos partes, una de las cuales está por encima de la sociedad.
Feuerbach arranca de la autoenajenación religiosa, del desdoblamiento del mundo en un mundo religioso, imaginario, y otro real. Su cometido consiste en disolver el mundo religioso, reduciéndolo a su base terrenal. Lo primero que hay que hacer es comprender ésta en su contradicción y luego revolucionarla prácticamente eliminando la contradicción. Diluye la esencia la esencia religiosa en la esencia humana. Pero la esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo. Es, en su realidad, el conjunto de las relaciones sociales.
Feuerbach no ve, que el "sentimiento religioso es también un producto social y que el individuo abstracto que él analiza pertenece, en realidad, a una determinada forma de sociedad.
La vida social es práctica. Todos los misterios que descarrían la teoría hacía el misticismo, encuentran su solución racional en la práctica humana y en la comprensión de esta práctica.
A lo que más llega el materialismo contemplativo, es a contemplar a los distintos individuos dentro de la sociedad civil.
El punto de vista del antiguo materialismo es la sociedad <
Así Marx nos dice que los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.
Bibliografía
Markovic, Mihailo. Dialéctica de la praxis. Buenos Aires, Amorrortu, 1978.
Marx, Carlos Y Federico Engels. Tesis sobre Feuerbach. Obras escogidas en tres tomos. Moscú, MIR, 1986.
No hay comentarios:
Publicar un comentario